Ángel Luis González: “Para que la educación sea útil tiene que prepararte para el mundo real” 

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Desde las aulas del CIFP Virgen de Gracia de Puertollano (Ciudad Real), Ángel Luis González Serrano (LinkedIn, Instagram) se ha convertido en uno de los profesores españoles con mayor reconocimiento internacional. En 2025, este docente de Formación Profesional fue seleccionado entre los 50 finalistas del Global Teacher Prize, un galardón que concede cada año la Fundación Varkey y que se conoce popularmente como el ‘Nobel de la Enseñanza’.

En 2026, su nombre ha vuelto a aparecer en el radar global, pero en otra convocatoria, el Muallem Prize o Premio Internacional del Profesor, donde ha terminado segundo tras un proceso en el que participaron miles de candidatos internacionales. Dos reconocimientos consecutivos que apuntan a su trabajo en el aula y a su manera de enseñar, capaz de levantar la autoestima de alumnos que llegan con dudas.

Ese hilo explica por qué, desde un centro público de Puertollano, su nombre ha entrado en la élite internacional de la docencia.

En esta entrevista para We Love Learning, preguntamos a Ángel Luis González qué cree que ha visto el jurado en su trabajo. En su caso, dice, hay un patrón que se repite. “Siempre suelen destacar la parte motivacional del alumnado, especialmente en zonas rurales o pequeñas ciudades como Puertollano”.

Su contexto, Formación Profesional de Grado Medio, le sitúa ante chicos que “en general se ven demasiado jóvenes para trabajar” y llegan a FP “por hacer algo, casi como un plan B”. Su objetivo como profesor es revertir ese punto de partida, diseñando un itinerario con expectativas y oportunidades que se ajusten a la realidad de los jóvenes a los que imparte clase.

Más allá de las calificaciones

Concretar esa motivación exige conocer a cada alumno y trabajar actitudes, no solo contenidos. “Yo disfruto mucho conociendo a mis alumnos en detalle, me gusta ver lo que hacen en su vida, lo que les gusta y lo que no. Siempre tengo un enfoque vital”, señala.

Su forma de enseñar va más allá del libro de calificaciones porque las notas no siempre reflejan el verdadero potencial y las habilidades de los jóvenes a los que da clase. “Las calificaciones son importantes, pero sus habilidades son igual de valiosas y no aparecen reflejadas en las notas”, valora.

La cultura de la nota, defiende, no refleja las capacidades reales del alumno. Por eso propone que las calificaciones den mayor valor a la parte competencial y no solo a la calificación por materias, poniendo el foco en las soft skills. “Tal y como está cambiando el mundo, especialmente empresarial y laboral, a veces las calificaciones son menos importantes”, reflexiona.

La creatividad no puede ser un consuelo, la creatividad es algo maravilloso.

Ángel Luis González

“A veces tienes un alumno en clase que no es capaz de estarse quieto, pero que cada vez que hay que organizar algo se ofrece voluntario. Habla con el grupo, les convence y todos van detrás de él. Ese alumno está demostrando un nivel de liderazgo espectacular”, explica. Un potencial que muchas veces el propio alumno no es capaz de identificar y que, en ocasiones, le genera rechazo.

“Piensan que fallan porque no están tranquilos o no están callados. Mi trabajo es hacerles ver que sus compañeros les siguen porque son capaces de adaptar el mensaje para que todo el mundo lo entienda y porque les ayuda a realizar esa tarea. Siempre intento que se den cuenta de que este tipo de habilidades son muy importantes y que las empresas las valoran mucho a la hora de contratar».

Presión y sesgos que se perpetúan

Como profesor, a Ángel Luis González le preocupa el impacto psicológico de la presión desde edades tempranas y el sesgo que se perpetúa. “Si las notas son buenas, el nivel de presión es descomunal. Y si las notas son malas, desde muy pronto parece que no sirves para nada, y eso es una mentira enorme”.

Con esa perspectiva defiende ante sus alumnos que la formación profesional es un camino realista y con futuro, y no un plan B. “Es fascinantemente triste que los oficios estén tan denostados en España. Más aún en el momento actual, en el que la IA ha comenzado a automatizar tareas dentro de las empresas. Yo abogo por que la inteligencia artificial nos ayude a poner en valor los oficios y que los jóvenes se den cuenta de que tienen que empezar a mirar otro sitio”, señala.

La mayoría de las empresas nos dicen que buscan más actitud que aptitud.

Ángel Luis González

El diálogo entre empresa y aula

Su receta para conectar educación y empleo pasa por dialogar con los alumnos y mostrarles la realidad del mercado laboral, una realidad en la que la demanda de perfiles técnicos es cada vez mayor. “Para que la educación sea útil tiene que prepararte para el mundo real”, resume.

Por eso impulsa conversaciones “de alto, medio y bajo nivel” con empresas y con la Cámara de Comercio de Ciudad Real, donde recoge mensajes concretos de empresas y vuelve al aula con acciones que acortan la distancia entre currículo y puesto de trabajo. “Siempre me encuentro con empresas que necesitan contratar pero tienen necesidades específicas, muy concretas, que les dificultan el proceso y nos preguntan qué podemos hacer como instituto para agilizarlo”.

Esa conversación entre el sector empresarial y el centro educativo es lo que permite orientar el mensaje y ayudar a ambas partes a lograr un acuerdo. “Es maravilloso. Al final nos sentamos todos en la misma mesa. Somos personas, nos entendemos y somos capaces de llegar a acuerdos”.

Proyectos que ponen en valor el salto generacional en las pymes

Ese puente se traduce en proyectos que generan un valor inmediato, también para pymes que necesitan digitalizar su negocio. “Hace poco vimos el caso de una empresa de carburantes ecológicos que no tenía digitalización alguna.

Los alumnos de grado medio han empezado a escanear facturas, compartir documentos y llevar seguimiento en hojas de cálculo, iniciando un proceso de digitalización que ha llevado a esta empresa a dar un paso más y comenzar proyectos más ambiciosos en este sentido”, explica. Más allá del aspecto técnico, también hay un cambio cultural que beneficia a ambas partes.

“Desde esta empresa nos han dicho que ha sido una experiencia maravillosa tener gente de 16 años trabajando. Han visto que es gente joven que viene con ideas nuevas y el propio empresario se ha dado cuenta de que ese relevo generacional es beneficioso para su negocio”, destaca.

Precisamente por las sinergias que genera, Ángel Luis González también reclama a las compañías pasar de la relación puntual de prácticas a una cooperación sostenida. “Una conexión con una empresa no puede ser ‘no te hago caso en todo el año y, cuando llegan las prácticas, firmo y te vienes un tiempo con nosotros’. Tiene que ser un diálogo constante, a través de charlas y reuniones periódicas”, defiende.

Solo así, apunta, la transición educativa-laboral se convierte en un sistema que funciona para todos.

El oficio de enseñar, la mejor recompensa

En ese tránsito sigue con interés modelos de empresa-escuela que priorizan situaciones reales. “Me encantan los planes formativos que tienen las empresas porque al final lo que buscan es mostrar a los jóvenes cuál es la realidad empresarial”, reconoce.

Pero vuelve al papel que desempeña él en su rol de formador, enseñando a sus alumnos a potenciar sus propias habilidades y a desarrollar otras que les ayuden a integrarse mejor en el entorno laboral.

Una labor con la que ha recibido reconocimiento internacional pero que, para él, es un premio en sí misma. “Es algo que apareció en mi vida casi de casualidad y es lo que tiene más valor. Con estos reconocimientos te diviertes porque te dan visibilidad y, sobre todo, porque a la gente que me quiere la tengo contenta. Pero el subidón que me da dar clase no se me olvida. Para mí el verdadero premio es ser profesor”.

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Sheila Matatoros

Periodista apasionada con más de una década de experiencia en medios de comunicación, está especializada en periodismo político y social y ha destacado por su habilidad para descifrar y comunicar complejas narrativas. Actualmente es Social Media & Communications Manager en Netex, donde aplica su experiencia periodística para fortalecer la presencia de la marca en las redes sociales y mejorar las estrategias de comunicación de la empresa.

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