Bootstrap, me gusta todo de ti, pero tú no

Oscar Pérez, Bootstrap

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A partir del s.VII, los agricultores ya disponían de molinos de viento para el riego y la molienda. Las alas de los molinos estaban montadas sobre el extremo superior mientras que el inferior era el encargado de remover el grano, en la mayoría de los casos, cereales, uva y café. Algunos siglos antes, Herón de Alejandría (20–62 d.C.) había ideado el primer molino de viento. Le había servido para mover los fuelles de un órgano.

A lo largo de la historia y en multitud de ocasiones y disciplinas, se ha repetido esto una y otra vez. Cuando el viento se pone a soplar, siempre han existido dos tipos de personas; las que corrieron a refugiarse… y las que salieron a construir molinos.

Oscar Pérez, Bootstrap

Si hablamos de desarrollo web, en los últimos años han aparecido multitud de frameworks encargados de hacernos la vida más sencilla a los desarrolladores. Bootstrap, Foundation, Angular, Knockout o Ember son algunos de ellos. Por si el título no dejaba clara del todo mi postura, os diré que me gusta todo de ellos… pero ellos no.

En un mundo donde, aparentemente, somos tan iguales resulta fundamental diferenciarnos de la competencia y que nuestro personal branding sea reconocible. Aquí ya hemos llegado a un punto que les suena a los economistas y directores de producto; el valor agregado.

Tenemos que conseguir transmitir la idea de que el valor agregado de una aplicación no puede crearse con un framework, tiene que crearse a partir de él.

No quiero llenar toda la web de componentes monógamos con una funcionalidad y un diseño predefinido. Quiero ser un bígamo reconocido y no conformarme con algo prefabricado como marca personal. Que Bootstrap sea el ejemplo a seguir, pero que nunca sea la solución a aplicar. Que la “interface” de nuestros productos hable de nosotros y no de otros. Generemos eso. Regalémosle eso a la web y a nuestros usuarios. Se lo merecen y nos lo merecemos. Creemos nuestro propio Boostrap para desarrollar nuestras aplicaciones. No nos refugiemos en su existencia y nos limitemos a usarlo.

Oscar Pérez, Bootstrap

No fomentemos esa idea de salir todos a la calle con la misma ropa por el simple hecho de que sirve para taparnos del frío. Busquemos la virtud en la diferencia. Pongamos en liza ese valor. Porque al final, o eres diferente… o eres barato y, al menos a mí, no me gusta ser barato. Y mucho menos esconderme del viento cuando sopla.

Este artículo fue publicado originalmente en Medium.

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Óscar Pérez

Trabaja en Netex como Full-stack Web Developer.

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