La consumerización del aprendizaje (II)

|

En la primera parte de esta serie de blogs exploramos el cambiante panorama digital que afecta a los profesionales de la formación y el desarrollo en empresas hoy en día y la relevancia de las metodologías tradicionales de aprendizaje para el alumno actual. Si te lo perdiste, puedes revisarlo aquí. En esta segunda parte veremos cómo los nuevos enfoques están modificando el statu quo del sector del aprendizaje digital.

Para entender un poco mejor el panorama que trato de describir, hablaré de mi experiencia profesional. Desde hace años, desarrollo mi labor en el seno de una empresa que opera en dos mercados diferenciados, pero cada vez más superpuestos. El primero, y en el que nos hemos curtido, es el de la formación corporativa. Hace unos 9 años entramos en lo que ahora se conoce como el sector «EdTech», para ofrecer soluciones de aprendizaje desde un enfoque tecnológico a estudiantes de Educación Primaria, Secundaria y Superior, así como a instituciones de posgrado. Entrar en este mercado nos ofreció una nueva perspectiva en lo que a enfoques de aprendizaje digital se refiere, pero también nos dio acceso a nuevas tecnologías y estándares que no habíamos visto previamente en el mundo corporativo. Uno de estos estándares, por ejemplo, es LTI, sobre el que volveré más adelante. Ahora me gustaría continuar analizando cuál sería el enfoque tecnológico equivalente en el sector de consumo.

En el primer blog de esta serie ya vimos cómo la tecnología móvil está cambiándolo todo, tanto que ya se puede considerar una opción de estilo de vida y no solo una tecnología. El punto de inflexión para este sector fue el nacimiento del smartphone y el posterior surgimiento del mercado de aplicaciones. Parémonos a pensar por un momento en las aplicaciones que hemos utilizado en nuestro teléfono durante la última hora… Estudios recientes han demostrado que, en promedio, a nivel mundial estamos utilizando 30 aplicaciones móviles diferentes al mes y, en el caso de Reino Unido, pasamos más de dos horas al día usando aplicaciones móviles (Fuente: App Annie, Spotlight on Consumer App Usage, Part 1, May 2017).

Estamos acostumbrados a acceder al contenido desde diferentes fuentes, ya que nuestras necesidades cambian a lo largo del día. Lo que la estadística nos muestra es que, cuando tenemos que realizar tareas como compras online o hacer seguimiento de nuestras estadísticas de fitness, acudimos a una aplicación. Cuando necesitamos acceder a contenidos como artículos de prensa o información sobre divisas, también vamos a una aplicación específica para acceder a este contenido. Estamos acostumbrados a las experiencias de consumo que no estamos replicando en el lugar de trabajo.

 Estudios recientes han demostrado que, en promedio, a nivel mundial estamos utilizando 30 aplicaciones móviles diferentes al mes y, en el caso de Reino Unido, pasamos más de dos horas al día usando aplicaciones móviles.

La experiencia habitual de usuario en un LMS no es comparable con su experiencia cuando utiliza aplicaciones para móviles. Conforme a los estándares heredados (SCORM), la mayoría de las veces el LMS se limita a ofrecer actividades tradicionales de aprendizaje sin ningún tipo de relevancia para el alumno actual. Esto es por lo que muchos de nosotros, a la hora de buscar contenido formativo, estamos recurriendo a Google en lugar de a las plataformas dedicadas de aprendizaje corporativo. Y, debido a que la mayoría de los LMS son plataformas «cerradas», la industria de la formación corporativa no es capaz de ofrecernos aplicaciones dedicadas capaces de dar respuesta a las diferentes necesidades de formación de los empleados.

Y aquí es donde vovemos a LTI, un estándar que está dándole la vuelta a la situación. En pocas palabras, tenemos plataformas compatibles con LTI (consumidores) y aplicaciones compatibles con LTI (proveedores) y, gracias al empleo de un estándar común, es muy fácil integrar ambas. En nuestro caso, permítanme el ejemplo, nos ha llevado a la aparición de learningCloud, nuestro ecosistema de aprendizaje, que permite a nuestros clientes aprovechar un conjunto de aplicaciones específicas para el aprendizaje desarrolladas por Netex, pero también complementarlas con aplicaciones de terceros compatibles con LTI y, de este modo, dar a luz una plataforma de consumo de apps.

Ahora bien, hay una salvedad que hacer, porque LTI es, a fin de cuentas,  un estándar centrado en EdTech. Sin embargo, el mercado para apps formativas con una posible aplicación en el sector corporativo está creciendo. Y al igual que tenemos Google Play o App Store, ahora también tenemos el equivalente educativo con EduAppCenter.com. No estamos cerca ni de lejos de los millones de aplicaciones disponibles en Android o iOS, pero está en proceso y, definitivamente, vale la pena seguirle el rastro. Tengamos en cuenta que, si tenemos la necesidad de proporcionar formación en idiomas, podríamos integrar una app dedicada de Rosetta Stone, o, si queremos crear un canal de vídeo de empresa, ¿por qué no utilizar YouTube?

A medida que la tecnología avanza hacia la era de la interoperabilidad, no cabe duda de que la capacidad de integrar aplicaciones de terceros en los sistemas existentes proporciona oportunidades para ofrecer una gama más amplia de experiencias de aprendizaje dentro de una interfaz común con la que nuestros usuarios se sienten cómodos. La plataforma puede crecer con el negocio y se convertirá en un ecosistema de aprendizaje al que nuestra audiencia volverá una y otra vez.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Mike Byrne

Netex Global Channel Director: Mike tiene más de 10 años de experiencia en el sector de las tecnologías para la formación. Tiene experiencia en el desarrollo de canales de venta directa e indirecta para proveedores de soluciones de producto y servicio multinacionales. Se unió a Netex en enero de 2012 para abrir una oficina en Reino Unido.