¡La resistencia es fútil!

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No se puede hacer frente al avance de la conectividad; los sistemas de aprendizaje serán los próximos en ser asimilados por la Internet de las Cosas

Según un nuevo estudio, los servicios de integración con la Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT) tendrán un valor de 3301 millones de dólares en 2022. La cifra contempla la gestión de plataformas y dispositivos asociados a la IoT, el diseño de sistemas y otros servicios de asesoramiento. La previsión es que el mercado crezca desde los 760 millones en los que está valorado actualmente hasta los 3302 millones en el 2022, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC o CAGR, por sus siglas en inglés), de más del 34%. No es moco de pavo.

Entre tanto, el Pew Research Centre acaba de publicar un informe que afirma que nos encontramos en plena… ¡borrachera de conectividad! Pew sugiere que, a pesar de las preocupaciones por ciberataques, desconexiones y violaciones de privacidad, la mayoría de los expertos cree que la IoT continuará con su expansión durante los próximos años. Vinculará máquinas con máquinas y a la gente con recursos, servicios y oportunidades de gran valor. Una conclusión interesante que se extrae de la lectura del informe es que resulta más convincente cuando reflexiona sobre los principales temas de la Internet de las Cosas. Entre otras cosas, el informe nos cuenta que:

  • La gente desea conectividad y facilidad; un mundo tecnoconectado sirve a ambos propósitos a un mismo tiempo:
    • Estar en conexión es, en esencia, lo más humano y tiene múltiples ventajas. Es mágico, incluso adictivo.
    • A medida que la vida se va complicando, la comodidad es la opción por defecto para la mayoría. La joven generación de “conexión permanente” no entiende otra forma de vivir que no sea conectada.
  • Desconectarnos no es nada fácil hoy por hoy, y en 2026 será todavía más complicado:
    • La resistencia es fútil: los negocios penalizarán a aquellos que no estén conectados; los procesos sociales favorecerán a aquellos que sí lo estén. La desconexión total es extremadamente difícil, tal vez imposible.
    • No puedes evitar usar aquello que no puedes percibir. Buena parte de la Internet de las Cosas opera de forma oculta, de modo que la gente no será capaz de lograr desconectar por completo.

¿Y qué tiene esto que ver con la formación corporativa? Bien, incluso si esto es solo en parte verdad, significa que cualquiera que piense hoy en día en diseñar un sistema que dé soporte a la formación corporativa debe colocar la conectividad como primer punto de su agenda. Si no existe una vinculación directa con nuestros procesos de negocio o vitales, la formación corporativa será irrelevante y un mero anacronismo. Una visión defendida, incluso ahora, por algunos alumnos.

La IoT nos asegurará que las soluciones formativas del futuro se encontrarán en sistemas hiperconectables. Diseñados como un sistema abierto, pueden conectar con cientos de apps de terceros, utilizando los últimos estándares tecnológicos como IMS LTI. La adopción de estándares nos abre un abanico más amplio de oportunidades de forma inmediata. Pero mucho más interesante es que las arquitecturas abiertas basadas en la nube -caso de learningCloud, por ejemplo- también nos permiten integrar datos desde sistemas que no son específicos para la formación (fabricación, soporte, venta, etc.), de modo que cualquiera puede participar de la revolución de la Internet de las Cosas.

Estamos empezando a descubrir que esta conectividad no solo es algo que está bien tener. Va a ser una parte inherente a nuestras vidas, privadas y profesionales. Tanto si somos profesionales de la formación como si no, como se suele decir, la resistencia es fútil y francamente contraproducente.

Las buenas noticias son que estas integraciones tienen el poder de ofrecer formación a medida bajo demanda de un modo completamente nuevo. La IoT nos ayudará a identificar automáticamente nuestras necesidades de formación en un rango de temas más amplio. Impulsará esta conectividad hacia una formación de verdad relevante. Nos ayudará a evaluar la eficacia de nuestro aprendizaje de forma más precisa. Nos ayudará a quitarnos de en medio la formación basura, que obliga a los alumnos a estudiar cosas que ya conocen o que no necesitan. Integrará perfectamente la formación con los roles y actividades de nuestras organizaciones. Todos estos son beneficios y lograr que vean la luz será uno de los retos más apasionantes que jamás se nos hayan presentado como profesionales de la formación.

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Martin Belton

Martin es director en Ascot Communications, una de las consultoras líderes en UK que trabaja con empresas orientadas a las tecnologías de la formación. Ha dado charlas en escenarios tan lejanos como Tokyo o Los Angeles y ha escrito más artículos sobre elearning e IT de los que él mismo, o cualquiera, puede recordar.